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Varios
 Hiciste cafe?
Llega un viejo a la casa y le dice a la mujer:
-Vieja hiciste cafe?
-No viejo, hice verde pero ya me voy a poner mejor.
(Gracias bus)
 Viejito a la panaderia
Va un viejito a la panaderia y dice deme 10 kilos de pan y la panadera le dice señor se le va a poner duro y el viejito le dice bueno deme 20 kilos.
(Gracias flor_8967)
 El chueco
Era un viejo con una vieja haciendo el amor, y entra un señor que le decian chueco y el viejo dice:
-Entro chueco, entro chueco.
Y la vieja dice:
-Espera que te lo acomodo.
(Gracias anonimo)
 En camas separadas?
Una abuelita de 98 años y un abuelito de 115 visitan al doctor:
-¿Entonces... nosotros no podemos hacer el amor?
-No mi señora, si ustedes lo hacen se pueden morir. Es mejor que duerman en cuartos sepa rados.
A media noche, le tocan a la puerta del cuarto del viejito.
-¿Quién es?
-Una viejita suicida.
(Gracias Carlos)
 Nuevo procedimiento para las arrugas
Viene esta señora de 85 años y le dice a su cirujano plástico que le haga un trabajo para quitar tantas arrugas. El cirujano la mira y le dice:
"Llega usted en buena hora porque acabo de inventar un estupendo procedimiento. Consta de ponerle un tornillo en la parte superior de su cabeza y cada vez que se le arrugue su cara ajusta el tornillo poco a poco. La señora, con toda la alegría del mundo, accede.
A los dos meses vuelve la señora al consultorio del cirujano y le dice:
"Usted es un cirujano mediocre, míreme las bolsas que tengo en los ojos y ya me canse de ajustar el bendito tornillo este."
El doctor la mira con cara de enojo y le contesta:
"Vieja bruta, le dije ajuste poco a poco. Eso que tiene en los ojos no son bolsas de agua, ¡son sus senos!"
 La viejita pescadora
Estaban en un río varios pescadores y no podían sacar nada de pescados y veían que una viejita siempre iba y sacaba muchas cubetas llenas de pescados, y entonces le fueron a preguntar cómo hacía para sacar tantos pescados.
Y la viejita les contesta:
"Pues miren, en la mañana en cuanto me despierto levanto la colcha y veo hacia qué lado tiene el pene mi viejito, y si lo tiene a la derecha pues tiro el anzuelo hacia la derecha, si lo tiene hacia la izquierda pues tiro el anzuelo hacia la izquierda, y eso es todo."
Y un pescador muy preguntón le dice:
"Señora y ¿si lo tiene parado?
"No mijito, ese día ni loca salgo a pescar."
 Sólo una vez al año
Este era una viejo, que estaba con su vieja esposa en el registro civil, para anular su matrimonio. El Sr. Juez le dice:
"¿Se quiere divorciar a su edad?"
"¡Sí!"
"¿Pero por qué?"
"Pasa que mi doctor me dijo que podía tener sexo una vez al año, sin que esto me implicara ploblemas a mi salud."
"¿Y su esposa no quiere tener sexo con usted?"
Y el viejo enojado le dice:
"¡no, lo que ocurre es que esta desgraciada quiere que desperdicie esa noche de sexo con ella!".
 La viejita y el prostíbulo
Una señora de edad quería tener sexo, y como ya andaba en sus ultimos dias de vida, decide ir a un prostíbulo de hombres.
Al llegar, se pone a checar una tabla de la longitud de los penes y el precio.
Juan - 20 centímetros - $1,000
Manuel - 30 centímetro - $1,500
Goyo - 50 centímetros - $2,500
Entonces la viejita decide meterse con Goyo, para que según ella el recuerdo perdure.
Al terminar, la viejita sale del cuarto caminando con las piernas algo abiertas por el tamaño del miembro recién introducido y se va caminando a su casa, pero como quedaba algo lejos por el camino normal, la señora toma un atajo para llegar más rapido y se va por un callejón oscuro.
De pronto, sale un ladrón con un cuchillo y le dice a la viejita con tono amenazador:
"¡Deme el dinero, o la degollo!"
Entonces la viejita le dice asustada:
"¡Tome todo el dinero, pero la de Goyo ya no!".
 Dónde cayó?
"Hola, cariño, ¿cómo te fue en el golf?", preguntó Estela a su esposo Pedro.
"Bien, estaba dando buenos golpes, pero mi vista está tan mal que no veía a donde iba la bola".
"¡Claro, si tienes 75 años, qué esperabas! ¿Por qué no llevas a mi hermano Santiago contigo?"
"¡Pero si él tiene 85 y ya no juega golf!"
"Pero su vista sigue perfecta. Él puede ver a donde va la bola y decirte".
Al día siguiente, Pedro estaba jugando y Santiago miraba a su lado. Pedro golpeó con fuerza y la bola salió disparada un buen tramo.
"¿La viste?", preguntó Pedro.
"Sí", respondió Santiago.
"Bueno, ¿y dónde cayó?" preguntó Pedro, esforzando la vista sin alcanzar a ver nada.
"Ya no me acuerdo...".
 El exhibicionista
Dos viejas en el parque:
"Sabes qué me han dicho, que todas las tardes viene por aquí un exhibicionista con una gabardina, solo, enseñando sus vergüenzas".
"¡Qué guarro!"
"Sí".
"Oye, ¿y si nos quedamos, nos dará tiempo para hacer la cena?".
 Cómo se llama el alemán?
Dos viejitas muy amigas están conversando sentadas en sus mecedoras y una le pregunta a la otra:
-María, ¿cómo es que se llama el alemán ese, que nos tiene como locas?
Y María responde desepcionada:
-Alzheimer, mujer, ¡Alzheimer!.
 La viejita trepadora
La dueña de un prostíbulo decidió hacer un reclutamiento de muchachas que quisieran trabajar con ella. Al poco tiempo ya había una fila formada frente al establecimiento. Una anciana que pasaba por allí se detuvo curiosa y preguntó:
"Oye hijita, ¿para qué es esta fila de gente?"
La muchacha, con vergüenza de decir la verdad, le respondió lo primero que se le ocurrió:
"Es para treparse a los naranjos y probar naranjas, señora."
La viejita decidió formarse, y tras un buen rato, llegó su turno con la dueña del negocio, quien, espantada al verla, le preguntó:
"¿Señora, a su edad todavía se trepa?"
"¡Tanto como trepar no, pero chupo que es una belleza!".
 Preservativos defectuosos
Molesto, un tipo se dirige al farmacéutico:
"Vengo a protestar por los preservativos de colores que me vendió ayer".
"¿Qué sucede?"
"Que destiñen y hacen que uno quede en ridículo".
"Pero es imposible que vengan defectuosos porque ésta es una marca reconocida internacionalmente y son muy caros".
"Ya, ya, pero de verdad que el paquete estaba defectuoso".
"Pero si tienen un control de calidad que ni te imaginas, es imposible".
"¡Pues yo le digo que sí!"
"¡Pues yo le digo que no!"
En eso estaban, cuando se acerca un viejecito que estaba escuchando todo y se dirige al encargado:
"Pues yo le aseguro que este joven tiene razón, porque el paquete que me vendió el otro día también estaba defectuoso".
"¿También desteñían sus condones?"
"No, pero se doblaban".
 El caso más difícil
Tres dueños de funerarias se reúnen para tomarse unos tragos. El primero les comenta a los otros dos que el caso más difícil para él fue preparar a un hombre que le habían dado treinta puñaladas.
"Eso no es nada, a mí me tocó preparar una persona que tenía el brazo dentro del oído y le salían los dedos por el cerebro", afirma otro.
"Pues a mí me tocó preparar una viejita que la habían violado doce tipos...", declara el tercero.
"¿Y dónde está la dificultad?", preguntan intrigados los otros dos.
"¡En que me costó mucho quitarle la cara de felicidad!".
 No lo va a creer
Una señora que estaba cumpliendo 85 años, muy admirada en el pueblo por ser la única profesora de órgano, recibe una llamada telefónica del cura del pueblo notificándole que pasaría a su casa por la tarde para darle la felicitación por su onomástico.
Cuando el padre llega a la casa de la anciana se da cuenta que sobre el órgano que tiene la viejita en la sala hay un jarrón de vidrio lleno de agua con un condón flotando. El sacerdote no puede creer lo que ve y trata de disimular su asombro ante la anciana.
Luego de un rato hablando sobre todo lo que la mujer ha hecho en 85 años de vida y haberse tomado dos cafecitos, el clérigo sigue atónito de ver el condón flotando en la jarra de vidrio, así que no aguanta más y decide salir de su curiosidad, y con trabajo le pregunta:
"Perdona, hija, pero, ¿me podrías explicar qué es eso?" (Apuntando al jarrón).
"Ah, claro que sí, eso es algo maravilloso que me encontré hace diez años. Recuerdo que paseando por el pueblo, de pronto vi un sobrecito en el piso que decía en letras muy pequeñas: Colóquelo sobre el órgano, manténgalo húmedo y prevendrá cualquier enfermedad. Y desde entonces, no lo va a creer, pero ni resfriados me han dado...".
 Velocidad permitida
En la orilla de la carretera, el policía ve venir un coche que avanza a vuelta de rueda. Se sube en su patrulla y va en pos del infractor. Cuando se acerca ve que hay cinco ancianas dentro, con los ojos bien abiertos y pálidas como fantasmas. La señora que va al volante, visiblemente confundida, le reprocha al agente:
"Oficial, no lo entiendo. Yo iba conduciendo exactamente a la velocidad permitida".
"Caramba, señora, conducir a una velocidad mucho más baja que el límite también puede ser peligroso".
"¡Pero, oficial, yo iba exactamente a la velocidad permitida: 22 kilómetros por hora!"
Tratando de contener la risa, el policía le explica que 22 no es el límite de velocidad, sino el número de la carretera. Un poco avergonzada, la dama sonríe y le agradece al policía haberla sacado de su error.
"Pero antes de dejarla ir, señora, dígame si todas están bien. Sus compañeras parecen estar muy asustadas y no han dicho palabra".
Restándole importancia al hecho, de inmediato la señora responde:
"No se preocupe, pronto estarán bien. ¡Es que acabamos de salir de la carretera 190!".
 Brecha generacional
Le pregunta el nieto a su abuelo:
"Abuelo, ¿no habrás visto unas pastillitas blancas que yo tenía por aquí?"
"No, hijo mío, y tú, ¿has visto el dragón del pasillo?".
 Cuando el amor es auténtico
Tres viejitas medio sordas están conversando. Una de ellas dice gesticulando con las manos:
-Cuando era joven, plátanos de este tamaño costaban tres centavos la docena.
La otra dice, también señalando el tamaño con las manos:
-Y la yuca, así de grande, era de dos centavos la libra.
La tercera viejita dice con una sonrisa dulce:
-Amigas, cuando el amor es auténtico, no importa el tamaño...
 Abusivo
En el asilo de ancianos, le pregunta un abuelo a otro:
"¿Por qué te enfadaste con tu compañero de cuarto?"
"Por abusivo"
"¿Por abusivo?"
"Sí, usaba mis camisas, mis corbatas y mis trajes, y no me importó. Lo que no pude tolerar fue que se riera de mí con mi propia dentadura postiza".
 Una rana que habla
Un hombre de edad avanzada va caminando a la orilla del lago. De pronto siente que "algo" le brinca al zapato y descubre con asombro que es una rana enorme.
De pronto, la Rana le dice en tono esperanzador: "Si usted me besa, yo me convierto en una princesa hermosa. Una princesa despampanante, con un cuerpo muy atractivo".
El hombre, sorprendido ante tal invitación, voltea para todos los lados y al darse cuenta de que no es visto, toma a la rana y se la mete dentro de la camisa.
De inmediato sigue su camino. Minutos más tarde la rana le pregunta: "Oiga usted buen hombre, que no me vas a besar. Mire que me convierto en una princesa hermosa. Una princesa despampanante, con un cuerpo muy atractivo."
A lo que el hombre mayor le dice:
"Mira Princesita, a mi edad es más divertido tener una rana que habla".
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