Cuando escuchò su voz

Hace cinco años que nos separamos, para mí todavía es muy reciente. Creo que no afronto todavía haberla perdido... perdí el calor de su cuerpo entre las sabanas, perdí la hermosura de sus ojos y lo que más bronca me da es haber dejado de escuchar su vos. Cuando siento su vos mi alma quiere escapar de mi cuerpo para poder tocar la suya y así jugar en el cielo con las estrellas. Fue su vos la que se apodero de mi mente y alma, fue ella la que me traiciono. Creo que nos separamos por un motivo: Mi obsesión.
Me había obsesionado con su majestuosa vos, tanto me obsesione con ella que perdí lo que yo más estimaba en ese momento: su cariño.
Fue un cinco de mayo cuando nos encontramos en un restaurante de recoleta. Era una noche perfecta, el cielo estaba despejado, corría el suficiente aire para no acalorarnos.
Entramos al restaurante, pedimos de comer, conversamos de los objetivos y proyectos de cada uno para el futuro pero... me parece que a ella no le gustaron las mías, que por eso me dijo que lo nuestro no iba más. Yo no entendía por que ella me decía eso. Yo que siempre la cuide, la protegí, que soñé con ella. No sé por que me dijo eso. Para mí fue por que no le gustaba que la quieran tanto.
Después de eso me saludo y nunca mas la volví a ver. Llame a la casa para poder escucharla pero... ella no contestaba mis llamadas ni siquiera mis mensajes. Un día fui hasta la casa de la madre para ver si sabia algo de su hija pero ella no me ayudo. Cuando se fue se olvido una caja rosa que decía en la tapa “No Abrir”. Trate de devolverle la caja pero no lo logre. Y después de eso me preguntaba que le había hecho para que me dejara. Si quererla demasiado fue mi error me declaro culpable. La amo y por amor fue todo lo que hice. Después de unos años de estar buscándola por todas partes, encontré a un chico que la conocía y que sabia en donde estaba viviendo. Se había mudado a flores. Lindo barrio. Fui hasta la casa con la caja pero no la encontré, pero me quede todo el tiempo que fue necesario para poder verla.
Me acuerdo que se había hecho de noche y que llovía torrencialmente y desde la vereda de enfrente la vi como se bajaba de un taxi.
Ella no me vio, pero yo sí a ella. Crucé la calle para devolverle la caja pero cuando estuve a unos metros, se dio vuelta y me miro. La cara de Romina se transformo de tal forma que me asombro.
Tímidamente le alcance la caja a sus manos y ella la revoleó por los aires. Estuve muchos años tentado de abrir la caja para saber que era lo que contenía, pero algo me hacia que no la pudiese abrir.
Cuando la caja cayo al cordón y se abrió observe que habían fotos mías escritas, rayadas, manchadas, quemadas, cortadas y de un montón de cosas raras. Me agache, agarré una y estaba la parte de ella recortada y donde aparecía yo rayada y escrita una frase: gracias por cagarme cinco años.
La trate de mirarla pero la lluvia me lo impedía, frenéticamente la metí para adentro de la casa, la golpeé como nunca había golpeado a nadie. La bronca de todos los años que me había dejado solo, sin escuchar su vos fue lo que me hizo hacerlo. La desmaye y después agarre un cuchillo de la cocina y se lo enclave en el corazón, diciéndole perdón. Nunca voy a negar que la mate. Pero la mate por culpa de ella, por no dejarme escuchar su vos.


Autor: Augusto Fiorella
Escrib� tu opini�n sobre Cuando escuchò su voz
Nombre o Nick:
T�tulo:
Comentario: