Un divino encuentro

Corra, corra y corra bajo un fuerte aguacero cuando: zas! Me estrelle con un chico de mirada tierna como la de un ngel, su piel blanca y como de 1.65 de estatura, sus cabellos eran negros. Lo observe por un segundo y me di cuenta que era el chico nuevo del barrio, nos saludamos y nos dimos los nombres, pero yo le di uno falso.
A partir de esa pequea conversacin y cada uno se fue a su casa. Al da siguiente nos dijimos los buenos das, el me hizo pasar a la sala de su casa para que mirase las lindas figuras de ngeles y santos hechas de cristal y de pronto mi subconsciente me grito que se hacia tarde para ir a la universidad, le dije adis a miguel y sal corriendo sin mirar a ningn lado de la calle, tan solo vi ese carro que se me venia encima y me atropello.
Despert sentada en un jardn lleno de rosas, luego levante la mirada y all estaba miguel y le dije que hasta en mis sueos me lo encontraba y el me respondi que lo tomara de las manos para llevarme a un lugar divino, adems quera presentarme a alguien.
En el momento en que tome sus manos, un fuerte resplandor cubri todo su cuerpo y miguel se fue transformando en un hermoso ngel y se fueron abriendo sus grandes alas y comenzamos a volar sobre el jardn hasta llegar a un bello castillo sobre unas nubes, sus paredes eran de oro, la entrada tena una linda calle cubierta de diamantes, esta conduca a hacia una casita muy humilde, pero antes de entrar me dijo que me quitara los zapatos.
En el momento en que entramos vi a un seor sentado sobre una gran silla de cristal que irradiaba tranquilidad, paz, amor, y sobre todo perdn.
Pero yo solo haba mirado sus manos y pies, desde ese mismo instante supe que estaba frente a nuestro seor, me arrodille ante el con lgrimas en los ojos y l me dijo:
- tus lagrimas han salido desde lo mas profundo de tu corazn, sabes que quiero a todos mis hijos pero ellos a veces se olvidan de que yo existo y te he mandado a llamar porque quiero concederte un deseo.
Al cabo de unos segundos le respond dicindole que mi mayor anhelo era que todas las personas comprendieran lo que significa la magia del perdn, tambin que se llevara la violencia, la tristeza y el dolor para que se quedase la paz, el amor, el respeto y por supuesto el perdn.
Deseaba tambin que a los nios se les dejase vivir la inocencia por la que se han caracterizado siempre.
l al orme hablar as dijo que ese deseo tan hermoso me lo concedera pero que a cambio tena que ir por todos los rincones del mundo a llevar su mensaje de amor, misericordia y perdn. Me alegre y con una bella sonrisa le dije que si.
Luego el sonido del despertador me levanto, entonces me di cuenta que era un sueo, sal del cuarto, baje las escaleras y me dirig a la casa de miguel, lo busque por todas partes y no lo encontr.
Regrese desconsolada y le pregunte a mi mama por el y ella me dijo que miguel estaba en la clnica en un estado de salud muy critico ya que el me haba salvado la vida porque hacia un rato yo haba cruzado la calle y no me di cuenta en el instante venia un carro y el empujo hacia el anden, pero con la desgracia de que a el si lo atropello el carro y yo quede desmayada en el suelo.
De inmediato me fui hasta la clnica y cuando entre lo vi lleno de aparatos para tenerlo con vida artificialmente.Tome sus manos y comenc a llorar, entre tantas lagrimas volv a quedarme dormida. Volv a soar con la presencia de Dios, le dije que por favor no se lo llevara y l me contesto que deba hacerlo porque miguel se convertira en mi ngel de la guarda y no lo podra ver sino sentir su presencia a mi lado para siempre.
Luego despert, le quite el oxigeno y le di un beso, pues para sorpresa ma fue correspondido por parte de sus labios rojos, pero all en ese mismo instante el se fue y llore hasta el cansancio.
Una semana despus fui a la casa de miguel y cuando entre vi tres estatuas hechas de cristal tomadas de la mano, en el medio estaba yo con mi hermoso vestido de la primera comunin, al lado derecho nuestro seor Jesucristo y del otro lado la virgen Maria. Debajo de la estatua haba un papel blanco que deca:

MARIA DE LOS ANGELES ESE ES TU HERMOSO NOMBRE.


Autor: YENIFER ZULETA
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