El Ultimo Viaje

El tren corra como un caballo enloquecido por el medio de la llanura de la ciudad. Su melena multicolor flotaba como una bandera al viento salvaje de la velocidad.
En aquellos tiempos aun se poda viajar con las puerta abiertas. El ingeni popular le haba encontrado la vuelta y la travaban con facilidad. Le clabavan la punta del pi en la base de la puerta y la sostenan con la rodilla y el resto del cuerpo, haciendo contrafuerzas aferrados a los pasamanos.
La corriente de aire fresco tambien las disfrutaban los pasajeros que viajaban adentro apretados como sardinas,agradecian sin agradecer, nadie decia nada.
Trabajadores humildes, mano de obra barata, venidos de todas la provincias y de alguno pases vecinos tambien. Trabajadores annimos,con mil problemas cada uno, todos llenos de esperanzas de que ese da iba a ser mejor.
En la estacin de Ituzaing del ferrocarril Sarmiento todas las maanas se amontonaban los pasajeros que iban a tomar el tren, y cuando el tren llegaba vena tan lleno que apenas podan subir los que ms empujaban, parecian jugadores de ragbi, y en los estribos de las puertas, agarrados como podian, quedadaban como racimos los que no pudieron pasar al interios del coche.
Aquella maana Don Ramon slo pudo agarrarse del pasamanos y qued todo su cuerpo expuesto al peligro, su bolso con su almuerzo y el mate qued en el aire colgando de su hombro derecho.
No vale la pena esperar el otro tren ya que a esta hora va a venir igual, y adems voy a llegar tarde al trabajo.Viajar as era jugarse la vida.
Cuando el tren arranc le agradeci a Dios de haber podido viajar.
El tren habia tomado una velocidad de 60 o 70 km por hora, iba disfrutando de esa caricia del viento, y pens en su familia, su mujer de origen alemana y su hijo, casi un adolecente, parado ante las puerta de la vida, quer que estudiara, que no fuera un pen de albail como el, que tuviera ms oportunidades para ser un triunfador.
Cerr los ojos para concentrarse mejor , ojal llegue a ser un doctor que se case con una buena mujer y que le d muchos nietos.Iba sonriendo. Se senta feliz.


Piche me miraba con los ojos llorosos. Sus lgrimas habian dejado un surco en su plida cara.No tena hermanos ni primos.Yo quera abrazarlo con todas mis fuerzas y decirle que su dolor era mo, que eramos hermanos y que podiamos compartir este dolor que el senta.
Con su voz entrecortada me fue contando paso a paso lo que le habian contado a el.
--Ente Morn y Haedo hay una seal que est muy cerca de las vas del tren, y mi pap no la vi, fue un golpe terrible, lo tir abajo del tren y no qued nada de el, me dijeron que su muerte fue instantanea, que no sufri nada.
A maana siguiente la estacin de Ituzaig se llen de gente como todo los das, no habia nign cartel que ayer habia muerto un hombre por viajar colgado.El tren se puso en marcha y colgado de la puerta un hombre, un annimo, iba disfrutando del viento que producia la velocidad del tren, se acordaba de su familia, cerr los ojos y esboz una sonrisa.


Autor: Jos Mara Rodriguez
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