Cuando la tarde moría en el horizonte, el cafetín de la universidad no estaba tan concurrido, era la ocasión que Bélgica había esperado para; según su pensar; sacar a Manuel de su trajinar diario. Era ella alguien que su libertad valoraba tanto que era contradictorio escuchar decir eso y hacer otra cosa; eran los encuentros con Manuel furtivos y escondidos en casa, en el parque o en la discoteca, era eso dado que la fuerza posesiva de Alejandro la dominaba al extremo de hacer creer que si le decían ladra ella se podría en cuatro patas y ladraría. Con los demás era Bélgica altiva y orgullosa, con Manuel era alegre y simpática, con Alejandro tímida y sumisa.
Es por ello que le había pedido a Manuel encontrarse en el cafetín a las 6 de la tarde, para eso conociendo ella como era optó por llegar un poco antes pues en lo que es puntualidad Manuel era experto, además de ello de ello para este pobre infeliz que se llenaba con afectos ajenos las pobre infeliz que se llenaba con afectos ajenos las peticiones de Bélgica eran ley para él.
Mientras sabía un jugo de papaya que ella había ordenado y se solazaba al ruido del televisor que pasaba un video –clip que no reconocía recordaba la ocasión en que conoció a Manuel, Manuelito para ella, belga para él. Era el trabajo de Mate Básica una hazaña acabarlo en dos días y la nota del mismo dependía la mayoría del grupo entre ellos se encontraban Bélgica y sus amigos.
El profesor no se había presentado el día de la entrega del balotario de ejercicio, ese suplicio se lo había dejado al practicante el cual luego de rodeos y sarcasmos les había presentado los 50 famosos ejercicios en hoja bond e impresos en una máquina inyectora de tinta.
Que importaba si lo había hecho contra su voluntad o contra el escritorio de su desordenado pupitre, era el trabajo y la forma de evaluación más cruel que había escogido para matarse de ese grupo que se burlaba de su obeso cuerpo y sus lentes anchos y caídas en ese demacrado rostro de profesor contratado. Bélgica creyendo que en algo podía ayudar el practicante optó por seguirlo a la hora de finalizar la clase, con la petición de si podía ganarse un pequeño incentivo y enseñarles una clase particular teniendo como objetivo culminar ese objeto de martirio que era la práctica de Mate Básica. Según notó Bélgica al cuatro ojos del practicante; porque ese aspecto parecía el ingreso en los que enseñaban Mate Básica; le afloró ese mirada de avaricia que a todos nos desvía y atenta más no flaqueó, no por el hecho de no querer ayudar sino por el hecho de que una posesiva que se encontraba sentada frente al salón lo llame en un histerismo de apuro y celos. Dado que el practicante y Bélgica
tenían problemas diferentes, él por la esperante que desesperaba y ella por los ejercicios que se le acumulaban para ese fin de semana llego para salvación de los dos un amigo del practicante que bajaba las escaleras dado que todas era el cambio de hora. No pensó dos veces el practicante y asiendo uno de los brazos del amigo lo jalo hacia Bélgica:
- Señorita, esta persona es de mi mas entera confianza; Manuel ella es Bélgica, Bélgica él es Manuel, permiso y espero que se conozcan.
La sorpresa y la huída del presentador sorprendió a la pareja que se quedó ahí. Primero recobrando el aliento Manuel le preguntó en qué se debía la ayuda a lo que ella sacó a relucir la práctica de Mate Básica, fijado el tiempo, el pago y el lugar de encuentro queda ejecutado el contrato. Más Bélgica a pesar suyo, rompió esquemas con Manuel, ella era alguien que a pensar de los demás era despectiva con su entorno más con Manuel luego de ese encuentro se les veía para arriba y abajo; que Manuel una clase, que Manuel mi mami te invita a comer, que Manuel el tono de fin de Ciclo, que Manuel eres mi mejor amigo. Bélgica sin pensar a las 6 y 15 minutos se arrepentía de querer sacar a Manuel de su vivir, no por el hecho de que Manuel la asfixiara sino que muy bien él sabía que la existencia de Alejandro, un tipo que estudiaba también en la U pero por cosas del destino en otro sector, a casi 10 cuadras llegando al otro extremo de la ciudad, dado que cada facultad, cada escuela, cada ciclo
era un mundo aparte en estos pasillos, en los ambientes de la U. Sus celos infundados y al pensar en Bélgica como una joya invaluable lo había sumido en la principal de desear que no saliera, no conociera, y no entablara amistad con nadie del sexo opuesto, para Bélgica, Alejandro debía ser el único “macho” que ella idolatrara, quisiera y viera cuando su presencia se hiciera notoria.
Mas la desconfianza y los escapes furtivos de Manuel, hacía sentir a Bélgica avergonzada por Manuelito e intimidada por Alejandro. Además aunque quisiera negarlo Manuel era una persona que entendería y eso lo reconfortaba. Mirar el reloj y ver que eran 6 y 20 era extrañar que Manuel no llegara, más le gustó la música que llegaba a sus oídos, era Air Supply y su Haciendo Amor de la Nada. En eso una figura, su dibujo en el umbral del cafetín, era Manuel que llegaba con el pelo tirado a un costado y con el pañuelo enjuagando el sudor de su frente. Dio una inspección ocular al recinto y al ver a Bélgica extasiado en el coro que emanaba del televisor se fue acercando poco a poco.
- Gustas mucho de Air Supply, dijo al llegar y jalar un asiento para él, es una bonita canción.
- Si, es verdad – le contesto con ese cargo de conciencia al pensar en lo que le iba a decir.
- Disculpa la tardanza, pero es que al salir...
- No te preocupes – le dijo cortando la hilación de las palabras- eso es lo que menos lo que importa es que estés aquí.
- Está bien, tu dirás Bélgica, que deseas.
- Primero, que me comprendas, eso es lo que deseo primero.
- ¿Comprender qué?, no te entiendo.
Pero era algo obvio esa petición, hace noches se había dado ese desenlace que ahora ocurría, tanto que habían compenetrado que él se volvió su consejero, su cobija en donde guarecerse de las imposiciones de Alejandro, esas lágrimas nocturnas que le habían ablandado el corazón a Manuel al extremo de verla no como una amiga sino como una amante en silencio a la cual encontraba desamparada y destrozada, es por ello que esa noche se desborda ese dique que había contenido durante tiempo, eso llamado amar no correspondido, ese llamado amar obligado; ese llamado sin un oído que lo escuche. Es verdad eso y mucho más una declaración de Manuel sin una respuesta de Bélgica, los te quieros y te amos se diluían en la noche que avanzaba sin pensar, con una mano que enlazaba la mano de Bélgica y con la otra que trataba de controlar ese loco corazón que deseaba escapar a esa presión insoportable por tanto tiempo.
Pero una duda y un pensamiento lejano hizo que Bélgica hiciera un silencio a Manuel, dado que el silencio otorga, él se sintió el ser más feliz del mundo, con sonrisas dibujadas en ella se sintió elevarse a las nubes y poder tocar los cielos. Más ella se sentiría un verdugo accionando esa guillotina tajando y ver rodar la ilusión de su confidente en la cesta de la infelicidad.
Entonces observándolo y cogiéndolo de la mano y con una lágrima querer romper esa cualidad risueña de su rostro aportó el jugo de papaya y le dijo:
- Es por lo que sientes por mí, yo te veo como alguien especial, esa persona que disfruta conmigo, en las buenas y las malas. No quiero hacerte daño, porque los dos nos lo estamos haciendo. Yo con la incertidumbre de que Alejandro se entere y tú con la esperanza de quererme y solo ello. Es algo ello pero a la vez peligroso, por eso te pido que comprendas mi posición.
- Vaya, ese es tu pensar, Alejandro y su primitivo machismo, yo te he dicho varias veces Bélgica, eso no es amor, eso es un miedo de querer saber que pasará, te alejas y te chantajea con su obsesión de no desear soltarle, ese no es amor es una rutina de estar sin estarlo.
- Conozco a Alejandro y se que si esto continúa algún día te descubrirá y te puede causar algún daño, es un desquiciado y por mí no se que haría, es por ello que no quiero cargar esta cruz, basta con la que Alejandro a hechado en mis hombros para soportar esa incertidumbre de que le descubra.
- ¡Así!, mis sentimientos de nada sirven, son sólo palabras de noche furtivo, era que valores lo que le dije, te brindó la tranquilidad y tu bienestar, eso no se puede comparar con dinero y favores, eso se recibe sin esperar nada a cambio.
- Pero Manuel, es que...
- Ya hablaste, ahora déjame que lo haga yo, lo que pasa que eres alguien falto de carácter, que ante las dificultades te amilanas; cuando te pasa algo recurres al que te sabe brindar su apoyo, haber te pregunté, donde estaba Alejandro para tu práctica de Mate Básica, donde estuvo cuando te acosaba el profesor de Greo, un tono que hacía relajarte de tanto trajín, donde estaba él si es tu pareja, tu gran amor como tu lo llamas, él no te quiere como lo que te quiero yo, acaso el sabe que sufres cu ando no puedes hacer que tus padres estén contigo, acaso él sabe lo que te gusta o no, la canción que te entremece, el caramelo que aborreces, eso lo se yo, yo que sólo soy tu amigo.
- Manuel no seas así de duro –decía mientras la lágrima que la adornaba se deslizaba con el recorrer de su mejilla- eso lo dices porque te embarga la decepción que sientes, pero te pido que no te decepciones de mi, te conozco y se que ante todo eres bueno y comprensivo, sabes entender cuando te piden un consejo, eres aquel que ha sabido enseñarme lo bello del ser humano, el sentimiento hay que darlo y no exigirlo.
- Dices que me conoces, pues te equivocas, pides que me aleje, está bien, lo haré, más no me busques pues el ser usado ya me cansó, no deseo ser tu confidente pues me siento un paño de lágrimas al cual se arriman cuando ven que el sufrimiento rodea.
En eso Manuel se levanta con una galleta a medio terminar que había traído en señal de aplacar el hambre. Bélgica se quedó sola en el cafetín entre la música que escuchaba pero no descifraba y la forma de cómo se lo había tomado, se sentía una canalla vestida de seda, con lágrimas de sal y corazón de hielo. Ese ser que había sabido ayudarla y lo único que deseaba a cambio era un poco de amor, cariño y afecto en este mundo que une tantas intrigas y maldades. Más lo hecho, hecho está y luego de llamar al chico del servicio y pagar el jugo de papaya, junto con el paquete de galletas salió del cafetín con rumbo desconocido.
La noche se había iniciado y dos seres tomaban caminos distintos, Bélgica por el corredor que la llevaba a la salida de la U y Manuel desde el segundo piso viéndola irse junto con lágrimas que el viento besaba.
- Si yo sufro, me encargaré que tú también lo hagas- se decía mientras el último bocado de galleta se diluía en su boca.
Luego de tanto haber pensado la noche anterior, esa mañana Manuel se dirigió a las cabinas de Internet de la Universidad, había pasado varios días luego del encuentro en el cafetín, según su pensar era claro saber que alguien despechado no guardaba nada bueno para con quien había provocado el despecho. Al legar al recinto de las cabinas se dirigió a la Secretaria que era de su confianza y luego de indicarla la máquina 3 de la segunda fila se sentó en ella de la manera más sutil y encubierta notando a sus alrededores que no hubiera rostros familiares ni curiosos que estropearan su plan. Bueno también era obvio que tenía esa seguridad pues nadie iba a estar por allí, pues era la hora punta en la que los cursos de carrera se dictaban y sólo el negativo Manuel era el que se daba el lujo de perder clase.
Al encender la máquina y acceder al correo electrónico buscó en su billetera la dirección que le habían logrado conseguir sus contactos en la escuela de Alejandro. En eso hizo su aparición un papel cuarteado por los dobleces que le habían hecho, tantas manos habían pasado hasta llegar a las suyas en el baño de hombres durante el cambio de hora del día de ayer. Mientras cargaba el programa del correo su mente se transportaba a su cuarto entre esas cuatro paredes que habían sufrido junto a él su indecisión y sufrir, tantas ideas habían rondado pr su mente hasta que el anonimato del internet le fascinó.
Entonces lo primero es lo primero, se decía, a crear un usuario nuevo, abriendo ventanas e ingresando datos el anónimo@hotmail.com, estaba creado para sus malsanos objetivos. Tecleando en su pantalla componer ingreso la dirección obtenida “jano@hotmail.com”, en la cual hizo su presentación:
“Ante os saluda candidato al Otelo del año y carnudo del próximo, en este transcurrir y os conozco más que tu mismo, se de tu existencia y pronto sabrás mucho más.
Por el momento que lo que leas en los siguientes e-mailes que vengan serán cosas que nos conciernan solo a ti, a mí, y a tu querida Bélgica. Con mucho afecto y deseos fervientes”.
El Anónimo.
P.D. Tu noviecita tiene unas caderas que me desvían la mirada, ja, ja, ja.
Ese sarcasmo usado, esa manera de hablar era desconocer que aquél ser que era, y verdaderamente era Manuel, se había transformado frente a esa pantalla, pues teclea enviar y el mensaje fue leído solo dos horas después al final de la jornada.
Alejandro tan atareado en ese momento, se dirigió a las cabinas de su facultad, pues los médicos eran los únicos privilegiados con cabinas autónomas de las demás en la Universidad.
Al abrir su index, revisar su suscripción a los datos médicos de revistas especializadas, ese anónimo@hotmail.com, brilló con una luz propia que hizo, causó remecia a Alejandro, curiosamente había caíd en la jugarreta de Manuel. Pero como buen detractor de injurias hizo caso omiso a esa broma de mal gusto.
Más un tercero y cuarto e-mail hizo que su celo machista alterara de la forma más perniciosa contra aquella que debía explicar esos mensajes. Luego de almorzar en caso y comportarse de la forma más seria con papá y mamá Alejandro enrumbó a la casa de Bélgica que según su agenda de control ese día no tenía clase hasta las 7. Al llegar le abrió la puerta la muchacha y le pidió que esperar en la sala de estar mientras le avisaba a la señorita. Su presión parecía desbocada y la ira contenida, pues al bajar Bélgica y saludarlo afectivamente él se desbordó en improperios e increpciciones.
- Te sientas y me vas a escuchar –le dijo- hay en la U un chistosito que ha estado llenando mi correo con barrabasada y media, todas concernientes a ti.
- ¡Qué cosa! –dijo Bélgica algo nerviosa, sobre qué.
- Muy bien, tu debes saberlo, que es ese tono del 18 que dijiste que viajabas con tus papás a Piura, sobre la existencia de un causita que te da clases aquí en casa.
- Este..., yo te puedo...
- Así, ahora veo que eso es verdad no, -decía Alejandro en su alteración- a mis espaldas haces y deshaces y no como él dice candidateo yo para el carnudo del año o no sé que miércoles más...
Tú sabes bien que las ridiculeces de tonos no deseo que vayas porque es un exhibicionismo barato en donde ellas buscan y ellos encuentran, en relajes y aparreos indecentes. Eso seguro te gusta y por eso sales con tu amiguito oculto a mis espaldas.
- Alejandro, pero quién te ha llenado de intrigas- se defendía Bélgica; eso es una infamia contra mí, no te ponga así como energúmeno, te pido que me escuches.
- Escuchar que; que te has reído de mi engañándome, sabiendo yo en mi ceguera afectiva que te encuentras, te visitas y hasta sales con alguien que es tan cobarde de usar el anonimato para perpetrar sus declaraciones.
- No te quiero perder por algo que ni tú mismo sabes si es cierto, si crees en esos escritos y no en mí, haya tú, para mí soy consciente de lo que hago, no quiero hacerte daño y eso lo sabes.
- Así, pues léelas tú mismas y que me dices- en eso Alejandro saca un grupo de hojas impresas y les dio a Bélgica.
Mientras ella leía, Alejandro caminaba de un lugar a otro lanzando blasfemias e injurias contra el autor de tanta patraña. Bélgica sabía que al ir leyendo eso, había una y una sola persona que podía ser el autor intelectual de todo ello, no concebía que tanto fuera su odio de querer provocar usa avalancha de hechos. Más no deseaba provocar también que Alejandro lo encontrar y lo desapareciera del mapa pues conociendo a su Jano, no se mediría en cada si tuviera al autor de ello.
- Si crees en estos papeles más que a mí –dijo Bélgica- pues es tu decisión, yo soy la mancillada con todo esto y más aún con lo que me dices. Si crees que lo nuestro debe llegar hasta aquí, hasta aquí llegará.
- No es posible que un montón de papeles impresos se cuelen entre lo que sentimos.
- Entonces niegas todo lo que dicen esos papeles, responde eso.
- No lo niego, pero tampoco afirmo muchos cosas que dicen, por ejemplo este que dice que me exhibo como la gata de la noche, mientras tú estudias como rata de biblioteca. Eso es una insensatez de tu parte y por último que debes tu hacer caso a cosas así.
- Es que no comprendes, yo te quiero, eres todo para mí y deseo tu bienestar, no deseo que cosas como estas pasen y nos desunan.
- No quieres que pasen y eres el primero en darle bandera a estas intrigas te pido que cambiemos de tema y olvidemos esto.
- Si me lo pides lo haré con el criterio de que si leo de nuevo a este anónimo con algo concerniente a ti, no se qué haré, encontrarlo y ...
- Ya serena tu instinto y vayamos a comer algo si.
- Pero tu clase, vas a olvidar tu clase.
- Me pongo al día luego, acaso no deseas estar conmigo.
- Vayamos pues, contigo hasta el infinito.
Al ir saliendo en la mente de Bélgica solo se deslumbra al tener que detener a ese desquiciado de los e-mail que lleva por nombre, no anónimo, sino Manuel. Por ello al otro día con el deseo de querer aclarar las cosas comenzó a buscar a Manuel para lograr poner las cosas en claro.
Era curioso pero nuevamente eran al bajar las escaleras en que se lo encontraba para algo trascendente. Como no se dio cuenta Manuel hasta que el encuentro fue inminente al final de la bajada. Con un dedo acusador y a la vez en un vaivén de sígueme le indicó el motivo que lo esperaba en la biblioteca. Manuel ya se imaginaba el motivo al notar la aptitud de Bélgica pero por la curiosidad de evaluar el efecto de su plan se dirigió al encontrón que le sugirió.
Al llegar Bélgica le sugirió que se sentara a lo que él no accedió diciéndole que no tenían ya nada de que hablar o comentar pero esa mirada suplicante hacia ese cambiado Manuel desequilibrió su intento fallido de mostrarse hosco y cruel, era Bélgica, su amada Bélgica y no se sentía tan ruin para tratarla así. Se sentó y luego de preguntarle que deseaba ella le advirtió que no siguiera haciendo ese juego tan peligroso porque sus excesos habían puesto alerta a Alejandro y ahora su anonimato pendía de un hilo, además quien más sufre es ella dado que desconoce a esa persona que escribe esas misivas, el Manuel que conoce o conocía era tierno y humano, por ello confió tanto sen sentía protegida al estar con él. Si como dices, le increpaba, me quieres ya no sigan con esto, pues no es de hombres querer poseer a la fuerza lo que te es imposible por lo legal. Debes comprender que a ti te aprecio pero Alejandro es a quien amo. Piensa, le decía, yo se quien más sufre aunque lo niegues no es
Alejandro o la Bélgica que quieres sino tú mismo.
Al levantarse dejó a Manuel con la mente revuelta y las ideas partidas y vagas. Esa verdad le había remecido en lo más hondo, pues lo que comenzó con una venganza había cobrado magnitudes incontrolables ante él, el hecho de ser vigilado ya era un temor contra su integridad. Pero si debía dar final a lo comenzado, debía hacerlo de la mejor forma, como suponía los padres de Bélgica se encontrarían en Piura el fin de semana entonces se preparaba a enviar su último e-mail.
Pero al llegar se encontró con dos sujetos ajenos a ese ambiente de las cabinas, era fácil deducir que esas eran los espías que tanto lo buscaban. Llegó a la máquina con el sudor respectivo más no pudo accionar nada por el sorpresivo vigilar de los no tan bienvenidos espías. Saliendo del ambiente, se encargó de alquilar una máquina en el centro de la ciudad, enviar el e-mail era lo que importaba, dar solución era lo que concernía. Con el anónimo@hotmail.com y con el jano@hotmail.com se envió el siguiente mensaje.
- “Sabiendo tu sentir y deduciendo tu pensar os invito a una cita tripartita el sábado 26 a las 7:00 en los ambientes de la casa de tu amor Bélgica”.
Atentamente, El Anónimo.
P.D. Si noto que llegas antes o después será responsabilidad tuya no conocer la verdad del anonimato.
En su casa Manuel decía que se iba a casa de unos amigos a solucionar unos problemas que les había dejado la semana que acababa y había que darles solución. Al ir caminando por las calles antes de llegar al sitio del encuentro todavía no sabía ni lo que iba hacer ni lo que iría a decir, hacer siquiera pensar ante ese intratable, intolerable Alejandro según la descripción de Bélgica. Cuando solo faltaban casi tres casas y en su reloj sólo 10 minutos para el encuentro optó por dar valor, tomar aire y tocar el timbre.
Al salir la muchacha de servicio lo saludó y lo hizo pasar, no se negaría que estaba nervioso, tampoco que le sudaban las manos más ver a Bélgica de lo más sorprendida ante su llegada lo saludó y lo invitó a pasar al estudio, sitio de tantas conversaciones y confidencias.
- Pero qué haces tu aquí –preguntó Bélgica- espero que te haya quedado muy claro lo que conversamos en la biblioteca.
Al decir aquello el timbre sonó y la muchacha apareció nerviosa en el estudio a lo que Bélgica entendió esa aptitud de la muchacha. Más Manuel solo atinó a responder.
- Vengo por ese timbre, por favor María déjalo pasar y les pido que no se asusten, si debemos enfrentarlo lo haremos, más mi intención es dejar las cosas en claro y si él sabe hablar hablaremos.
Al tocarse otra vez el timbre Manuel pidió abriera a lo que Bélgica se quedó en el estudio en espera de lo que podría pasar. Al entrar Alejandro y ver a Manuel sentado en un acto de esperar el castigo que debía, Bélgica lo detuvo e hizo que se sentara.
- Con que tú eres el malnacido –le increpó Alejandro- que has estado llenando de idioteces mi correo pues ahora vas a ver.
En eso se armó la de San Quintín, Alejandro no se contuvo y se le fue encima al pobre Manuel, paradójicamente mientras Alejandro se le iba en golpes e insultos, Bélgica en tratar de que se detuviera, en verdad que se detuviera, pues solo Manuel atinaba a recibir y no cubrirse hasta que el llanto de Bélgica y el cansancio de Alejandro hicieran efecto en Manuel que luego de quitarse de encima a Alejandro que en sus intentos de golpear había botado floreros y la mesa de centro del estudio, optó por decir:
- ¡Pero, esto no es un hombre” –dijo sobándose las manos- que le sucede a este infeliz...
- Ya cállate, eres un animal –decía entre lágrimas Bélgica que observaba a Manuel maltrecho y todavía en las señales del castigo que le había infringido Alejandro.
- Esta bien, reaccionó Manuel, no llores Bélgica, que no lo merezco, te pido que te tranquilices y me escuches, por favor cálmate.
- “Ya pues Bélgica”, gritaba Alejandro, pues pareces magdalena, ese individuo no se merece nada y por último que haces tú ahí lloriqueando, te exijo que te calles...
- ¡El que se calla eres tú! –habló de manera tajante Manuel- si he venido aquí es para enmendar lo cometido, se que mi error fue querer enseñarme con el ser que me aprecia tanto. Bélgica pido tu perdón y le decía mientras ella seguía sumida en el llanto, eres el ser que me hizo saber que dar, sin querer recibir nada a cambio; es la clave de vivir y tu Alejandro valora eso, no trates de querer encasillar el ave que desea volar.
- ¡Qué cosa hablas! –decía Alejandro- este cree que se le achicharró el cerebro.
- Sólo escucha y comprende, dado que eso te falta comprender, cuando Bélgica tenga un problema apóyala no la desampares, no haga que la rutina y el trabajo apaguen ese amor que se sienten, te envidio que ella te quiera y te tenga presente a cada momento, aprende a quererla como yo lo he hecho y esto te lo digo no con el hecho para que reacciones como hace sólo un momento sino para que... mirando a Bélgica con esa mirada de tantas veces que pasaron horas y horas en la rutina de hablar y comprender, resolver y triunfar ante adversos hechos, cuides a ese ser que puede Alejandro enseñarte tanto.
- Pero –dijo Alejandro un poco confundido- yo lo hago, deseo lo mejor para ella, sino que ella no comprende, eso muy lo sabe.
- Te pido algo, ven hacia aquí y siéntate a su lado mientras yo me paro.
En eso, Alejandro de manera autómata se paró y se sentó al lado de Bélgica, mientras Manuel contra la voluntad de su alma pero con la fuerza equilibrante de la razón enlazó sus manos en uno solo y le pidió a Bélgica algo.
- Ahora que lo tienes así –le dijo Manuel- dile lo que sientas, lo que te nazca, hazlo Bélgica.
- Alejandro, mi amor, -dijo Bélgica- yo soy alguien que te quiere como no he querido a nadie, tu no comprendes que mis extravíos y alegrías son cosas que son parte del vivir, conozco la seriedad pero debes comprender que soy como ave que desea volar, yo no me iré de tu lado cuando vuele, pero deseo conocer el mundo que me rodea, que mejor que lo pueda conocer contigo.
- Este acaso es planeado también por ti, -dijo Alejandro.
- Ahí tu error – le dijo candidamente Manuel. Crees que todos desean hacerte daño y eso no es cierto...
- Es verdad Alejandro- decía Bélgica, mientras tú no estás yo me siento sola y sin nadie a quien contar lo que me pasó, doy gracias a Dios que haya podido ponerme en mi camino a Manuel, el que sacó a cada problema la solución, confía en él como yo lo hago, no debes tenerle odio, porque nadie hace esto por otra persona.
- Es verdad eso, no me mienten ninguno de los dos, decía Alejandro mientras veía que Manuel y Bélgica movían en una negación la cabeza.
- Quiérela, valórala y date un tiempo para conocerla más, no solo hoy sino siempre- dijo Manuel.
- Te doy gracias, me has hecho ver que no comprendía lo que hacía más con gente como tú, uno se puede sentir tranquilo, me enseñaste algo que hubiera tardado tiempo hacer ante mi ceguera.
- Conóceme como Manuel, -le dijo- en mí tienes a alguien en quien confiar.
En eso Alejandro levantó a Manuel en alto en un abrazo que dejaba a Bélgica emocionada ante la escena. En ello con la tristeza sin contener Manuel se despidió de la habitación co la mirada en el estudio. Al ir saliendo se apareció Bélgica en el porta de la salida y dándole un beso en la mejilla y un gracias al oído vio alejarse a ese anónimo amigo llamado Manuel.
Días después Manuel antes de anular el usuario recibía un e-mail:
- “Apreciado Manuel:
Si la felicidad existe tú me la has enseñado, gracias por lo hecho y espero que puedes lograr lo que yo por mi terquedad por poco pierdo”.
Atentamente,
Alejandro.
Al cerrar el correo se despidió de esa Universidad, que tanto le había dado, pues esa semana había realizado su traslado a otra, en donde poder encontrar bajando las escaleras la comprensión y tal vez el amor...
Autor: Carlos Godoy Cedeño |