El Faro

Cierta noche de Abril, en las costas de Mar del Plata se hallo un barco totalmente destruido, su carajo no estaba, los camarotes destruidos, la proa partida. Se notaba que era un barco muy viejo por su construccin. La polica llego inmediatamente al lugar y se dio fe de que haba sido una fuerte tormenta la causante de tal destrozo.
Todo el mundo quedo conforme con eso menos yo. Yo no crea en ese testimonio, ya que si esa tormenta hubiese sido la causante de la rotura de aquel navo, el viga del faro prximo al lugar de la aparicin. Para m que en el mar haba algo que impeda a los barcos navegar. Me lanc en la investigacin para poder averiguar bien lo que paso.
Lo primero que hice fue ir al lugar de los hechos para ver si notaba algo raro. Lo haba, alrededor del faro se encontraban cpsulas de balas de fusiles, las levante, las guard en una bolsa y me fui.
A la maana siguiente me acerque al puerto en donde se encontraba el barco destrozado. Haba una fuerte custodia policial. Mostrando mi credencial de polica me autorizaron a ingresar al barco. Ya dentro de l, me puse a mirar las paredes de la nave. Nada ajeno a lo que poda ver, roturas en la pared, paredes rajadas, pisos agujereados, etc. Pero encontr algo que me hizo quedarme con un miedo muy grande, sobre una pared haba una perforacin, una perforacin grande, del tamao, justamente, de una bala de fusil. La levante, y la guarde en otra bolsa.
Ahora ya sabia que lo del barco no haba sido un accidente, pero haba algo en lo cual yo no poda acceder: Como fue que el barco se haba hecho trizas si fueron solamente unos cuantos balazos. Me dirig urgentemente al faro donde haba encontrado las cpsulas, y comenc a golpear las puertas de tal objeto, nadie responda, cuando de pronto un viejo se me acerco y me dijo:
-Nio, adentro de este faro no habitan humanos, habita el espritu de un viejo viga.
Yo no le cre y de una patada abr las puertas del faro. Se notaba que adentro de ah, no haba entrado nadie desde hacia mucho tiempo. Al ver eso, sal corriendo para interrogar a aquel anciano, pero ya no estaba mas, ni rastros haba dejado. Marche a mi casa y me recost sobre mi cama a descansar pensando en lo que me haba dicho ese viejo.
Una decisin sola tome, debera organizar una campaa para atrapar a aquel supuesto fantasma. A la tarde sal a lo de Marcelo, un fiel amigo mo, capitn del ESTRAMBTICO (as se llamaba su barco). Le ped que mandara un barco suyo a las 24 horas por enfrente del faro, a 20 Kilmetros del faro. No muy conforme, acepto.
Al atardecer yo ya estaba preparando mis cosas para lo que seria mi mejor descubrimiento. Ya en mi bolso, un atado de cigarrillos, una linterna, mi arma, una bolsa de dormir y un sandwitch sal rumbo al faro. Sobre mi cerca, se encontraba apoyado aquel anciano, me le acerque y le pregunt:-Que se le ofrece?, inmediatamente l me dijo:
-No vallas. Tu vida va a correr riesgo.
Sin entenderlo mire la hora y cuando levante la vista, l ya no se encontraba ah. La puerta el faro se abri como si me estuviese esperando. comenc a subir, con paso firme. Llegue a la sima del faro y me acost a esperar las 24 horas.
A las 23:55 se encendi el faro, como por arte de magia dejndome ciego a mi. Duro encendido cinco minutos, y cuando se apago, el barco de Marcelo, ya se encontraba en el punto ordenado. De la puerta se asomo flotando por sobre el suelo aquel anciano con un fusil en su mano, fusil dueo de las cpsulas que yo tenia en mi poder.
Paralizado, me quede observando los hechos. Este anciano se acerc a la ventana y apunto a donde estaba el barco con Marcelo dentro. Enseguida me arroje sobre aquel anciano pero lo traspas sin hacerle ningn tipo de modificacin; obviamente ca contra la otra pared. Este ente, disparo contra el barco y el buque detono como si hubiese tenido una bomba dentro. La cpsula despedida golpeo sobre mi cara producindome un corte en mi frente. El anciano se dio vuelta y me apunto a mi frente. Del miedo que tenia me desmaye, pensando en mi muerte.
Al volver en si, me encontraba en mi casa todo baado en bebidas etlicas para que nadie creyera en mi testimonio. Corr al faro pero, OH sorpresa, el faro no se encontraba mas. Cayendo de rodillas, me puse a llorar.


Autor: Mati
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