Era la media noche

Un estruendo retumb la tierra y los relmpagos despedazaron el cielo. Vino de pronto una brisa helada trayendo consigo susurros aterradores, mientras que a lo lejos, los relmpagos huan iluminando un cielo verde, verde espectral que sera el color del mundo en su ltimo da.
Los faroles de una ancha calle, iluminaban con fogonazos deshaciendo la penumbra que suma al ambiente y se oscureca a medida que la tormenta se preparaba. La brisa se convirti en feroces vientos que se colaron por un callejn y azotaron, por encima, los tejados de las casas y el cartel de un pequeo negocio, chirriando cuando lo golpeaban y movan.
Ni un alma se vio en la calle, ni en la siguiente, ni en la que le segua a esa; ninguno se atrevi a salir, ninguno supo qu hacer cuando oyeron la noticia ms que esconderse debajo de las mesas a esperar, con desesperacin, lo que ocurrira.
Los truenos resonaron con mayor intensidad y de la espesa oscuridad del mundo, una fina lnea de luz se escap del cielo y se estrell contra el asfalto con un atroz estruendo, como si mil carros de piedras se descargaran al mismo tiempo. La tierra tembl, comenz a quebrarse abriendo pequeos grandes y profundo surcos de los que emanaban vapores rielantes e incandescentes; unos sonidos horribles se escucharon desde el fondo y de l comenzaron a emerger figuras oscuras, que rpidamente se perdieron entre las casas y se incorporaron en las mismas sombras que suman al mundo.
Una terrible batalla se haba desatado en las ciudades; la gente que haba escapado de sus casas, que ahora ya no servan de refugio, peleaban por librarse de las miles y miles de criaturas oscuras, quienes tenan como nico fin matar a la humanidad y condenarlos para siempre debajo de la superficie.
La tragedia se vio en cada rincn. El sentido de la vida se volvi montono e intrascendente, viendo cmo los cuerpos desgarrados y cubiertos de sangre se esparcan por la hmeda tierra, mientras que mensajeros descendan del cielo deslizndose por el aire desplegando sus huesudas y blanquecinas alas y revoloteando sobre el campo de batalla, donde todos los hombres luchaban por zafar de los enormes espectros que se encontraban all, con ellos.
Otro temblor sobresalt a la humanidad que observaba cmo la tierra se abra en lneas deformadas y en enormes trozos. Los espectros arrastraron los cuerpos rendidos y saltaban con ellos al vaco del infierno, mientras que los ngeles continuaron bajando del cielo oscurecido buscando entre los escombros a los hombres que an seguan vivos. Los envolvan con sus alas hasta quitarles el sentido y llevaban de la mano al cielo una silueta translcida dejando detrs al cuerpo sin vida.
La destruccin se ola en el aire, y la desesperacin y el terror brotaban por los poros.
Edificios y construcciones caan a pedazos como meras torres de cartas, y la ltima generacin de hombres sucumba.
La devastacin haba venido a tocar las puertas del destino de cada hombre sobre la tierra. El final del mundo haba llegado. Era la media noche.


Autor: Daiana Pensa
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